Práctica individual

"Cuan más intensa es la fe y el esfuerzo, más cercana se hace la meta"
Patanjali

Mucha gente teme tomar el compromiso de practicar Yoga sobre una base diaria. Primero, porque algo así requiere un cambio de hábitos. Siendo criaturas de hábito, esto es muy difícil para nosotros, pero no olvidemos que también podemos adaptarnos muy bien a unos hábitos nuevos, así que podemos cambiar los "malos" por unos buenos. La segunda razón por la que tememos reservarnos un tiempo a hacer Yoga es que presentimos que tarde o temprano ocurrirá un cambio en nuestro interior. Preguntas como: ¿Me gustarán los cambios en mi vida? ¿Les gustarán a mi familia y amigos? ¿Seré una persona rara que habla de energías?? Éstas y más nos pueden pasar por la cabeza, seamos conscientes de ello o no. Pero la verdad es que llegamos al Yoga porque de una manera u otra estamos buscando un cambio, físico o emocional, en nuestra vida.

Por supuesto, no necesitamos esperar de nosotros que sólo al empezar ya nos sumerjamos directamente en una práctica diaria, podemos fácilmente elegir dejarnos enamorar lentamente por el Yoga; descubriendo su camino a nuestro cuerpo y corazón.